Sister Rosseta Tharpe

Cuando la madre Rosetta Tharpe abrazaba la guitarra podía resucitar a los muertos. Fue la verdadera madre del rock’n’roll. Absolutamente precoz, empezó a tocar y a cantar a los cuatro años y era anunciada como “la pequeña Rosetta Nubin -que así se llamaba entonces- el milagro de la guitarra y el canto”.

El videoclip de la canción Didn’t it rain (No llovió) es una grabación en directo de 1964, realizada en la estación de tren de Manchester. Ella aparece como la gran reina, con una especie de bata-abrigo de color blanco y su guitarra eléctrica, que toca con una personal técnica, pinzando como los músicos de blues pero usando notas de jazz. Una auténtica diva plena de energía que sin embargo se mostraba siempre accesible y cuyas actuaciones generaban un ambiente muy divertido, riendo y bailando.

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El joven Elvis Presley, que amaba su feroz manera de tocar la guitarra y Dylan eran sus fans. Uno de ellos dijo “estoy seguro de que un montón de chicos jóvenes ingleses comenzaron con guitarra eléctrica después de haberla visto.

Sister Rosetta Tharpe fue la creadora del rock and roll. Hay muchas disputas si Chuck Berry o Little Richard fueron los verdaderos inventores -todos individuos negros-, pero, Sister Tharpe fue anterior a ellos. Dos de canciones de éxito de Tharpe fueron compuestas alrededor de 1944 a 1945 cuando Chuck Berry estaba encarcelado y Richard era un estudiante de secundaria. Fue Rosetta la madre que parió el rock, que pasó de la iglesia a los escenarios, tocando una mezcla de soul con rock y que habiendo entregado su vida a Dios tocaba al ritmo del mismísimo diablo.


¿Qué es una chica yé-yé?

Buena pregunta. Desde luego que, al principio, estaba claro el origen de todo el fenómeno: la nueva juventud francesa. Pero la moda empezó a saltar fonteras con una pasmosa facilidad y para 1962, el género se empezaba a diversificar tanto que, en cosa de un par de años más, se incluyó en el mismo a casi cualquier chica joven europea que cantase. Pero volvamos a los orígenes, para comprobar que lo que estaba pasando en Francia a finales de los 50 era lo mismo que ocurría en muchos otros países, pero con un estilo y un aire bastante diferentes. Veamos.

Chantal Goya, una chica yé - ye

En 1957, las casas discográficas francesas se dieron cuenta de que había muchos jóvenes con dinero suficiente para gastárselo en discos. En realidad, había tanta demanda que sellos como Vogue, RCA o Philips comenzaron a lanzar en serie nuevos cantantes, escogiendo su repertorio de entre la vastísima producción disponible en las editoriales musicales de Estados Unidos. El proceso era sencillo y barato: se elegían unas cuantas canciones, relacionadas con el rock and roll y el R&B, se hacían versiones con buenos músicos de estudio franceses (versiones que, en muchas ocasiones, resistían perfectamente la comparación con las originales), se elegía a un chica (o un chico) con presencia atractiva y se realizaba una minúscula campaña publicitaria. Si había suerte, el disco vendía unos cuantos miles de copias y la artista volvía a grabar. Si no, se volvía a repetir todo con otra joven promesa.

¿Y qué tenía esto de particular? En Gran Bretaña se estaba haciendo lo mismo, en otros países europeos también y hasta en Australia y Nueva Zelanda se apuntaron a la moda de las versiones. Pero en Francia fue distinto. No sólo porque aplicaron a la fórmula sus propios elementos culturales, sino porque también la llamaron de otra forma. La llamaron ‘música yé – yé’. Y todo porque, en las apresuradas traducciones que se hacían de las letras de las composiciones estadounidenses, se trastocó el sentido del ocasional ‘yeah’ y se empleó el sonido de esa palabra para que, en las versiones francesas, fuese aprovechado para hacer coros por las voces que acompañaban a la de la chica solista. Así, mientras la joven de turno cantaba, no era raro que los coros fueran diciendo ‘yé, yé, yé’. La gente de la calle se fijó, y bautizó así a la nueva música y a las nuevas cantantes que fueron surgiendo a partir de 1958. Las chicas yé – yé habían nacido. Hacían Pop de primera, pero con un clarísimo toque francés que lo hacía distinto.

La difusión de toda esta explosión juvenil por toda Francia contó con dos aliados inestimables: el programa radiofónicoSalut Les Copains (creado por Lucien Morisse y que se empezó a emitir en la emisora Europe 1 en 1959) y la revista del mismo nombre, que se lanzó en el verano de 1962, dirigida por Frank Ténot y Daniel Filipacchi, los dos locutores del programa. La emisión de radio era seguida por media Francia y el magazine alcanzó una tirada de un millón de ejemplares mensuales. En la revista, las fotos de Jean Marie Périer ilustraban las últimas aventuras de Sylvie Vartan, Sheila yFrançoise Hardy. Pronto, toda una serie de publicaciones la imitaron: Age TendreBonjour Les AmisBestFormidable (RTL),Extra y Nous Les Garçons Et Les Filles. La nueva música francesa estaba en su mejor momento.

Precisamente, fue Françoise Hardy la responsable de la popularización del término ‘yé – yé’ en toda Europa. Aunque Vartan, Sheila, Chantal Goya y toda una legión de cantantes se habían hecho famosas en algunos países que tenían frontera con Francia (como España y Bélgica), fue la Hardy la que, desde que comenzó su carrera en el verano de 1962, se coló en las listas británicas, holandesas, alemanas e italianas. Y no deja de ser curioso que así sucediera porque Françoise Hardy no se ajustaba al patrón de la chica yé – yé clásica, era otro tipo de artista más moderna, que componía sus propios temas. Pero el caso es que universalizó el género. A partir de ese momento, si una chica era europea, cantaba y estaba a la última, era una chica yé – yé de pleno derecho. Los tiempos estaban cambiando.

En 1969, el programa Salut Les Copains dejó de emitirse, la música pop empezó a ser tomada demasiado en serio y a perder su componente lúdico y, en fin, las cantantes evolucionaron o, simplemente, se retiraron.

Chuck Berry

Charles Edward Anderson Berry (San LuisMisuri18 de octubre de 1926ibidem18 de marzo de 2017),12​ conocido artísticamente como Chuck Berry, fue un compositor, intérprete, cantante y guitarrista estadounidense. Es considerado uno de los músicos más influyentes de la historia del rock and roll,3​ siendo uno de los pioneros de dicho género musical. Gracias a canciones como «Maybellene» (1955), «Roll Over Beethoven» (1956), «Rock and Roll Music» (1957) y «Johnny B. Goode» (1958), Berry redefinió los elementos del rhythm and blues, creando las bases del rock and roll.4

La revista Rolling Stone lo presenta como el intérprete n.º 5 en su lista «The Immortals«, que reúne a los mejores artistas musicales, superado solo por The BeatlesBob DylanElvis Presley y The Rolling Stones,5​ y como el sexto mejor guitarrista de todos los tiempos.6​ Asimismo, «Johnny B. Goode» su canción más popular, es considerada la mejor canción de guitarra de la historia del rock and roll, según la misma revista.7​ Por su legado al género rock, ganó en 2014 el Premio Polar, considerado el «Premio Nobel de la música».89

Frank Sinatra:

Para el cantante de jazz, el rock fue «la forma de expresión más brutal que pudo escuchar». Sin embargo, la vida de uno de los mejores intérpretes de todo los tiempos, tuvo más rock de lo que incluso él se hubiera podido imaginar.

De rock and roll, Sinatra sabía muy poco. De hecho, en los 60, se mostraba molesto al ver cómo la música daba un giro inesperado hacia ritmos más enérgicos, principalmente en las voces de The Beatles y Elvis Presley. Aún así, su disgusto con el género, no lo privó de tener un poco de la magia del estilo. La popularidad que alcanzaba, conforme pasaban las décadas, era digna de una estrella de rock. Sus tres matrimonios fallidos daban a entender que su vida, también lo era. Un sube y baja de éxitos y errores que lo alertaban a buscar lo que quería: estar siempre en la cima.

Es curioso cómo, casi todos, lo recordamos por su emblemática versión deNew York, New York; siendo que esta formó parte de sus últimos años de carrera y no de sus comienzos. Su nombre empezó a sonar fuerte en la escena, cuando el trompetista Harry James lo invitó a formar parte de su banda, luego de haberlo escuchado cantar en un programa de radio.La elegancia de su voz y la soltura con la que se desenvolvía frente al micrófono lo condujeron a un llamado inesperado: el músico Tommy Dorsey lo quería en su banda.El futuro de su carrera como cantante estaba casi asegurado, faltaba sólo un empujón para que lo reconocieran como “uno de los mejores del mundo”. La canción I’ll never smile again –que compartía con el grupo– selló el inicio de algo muy bueno.En él, la fama significaba talento, ingenio y carisma. Después de renunciar a la banda de Tommy Dorsey, entendió que su carrera de solista debía ser prioridad. La década del 40 lo sorprendió en todo sentido, a nivel personal, porque inició un romance con la actriz Ava Gardner, y a nivel profesional, porque el título de “ícono musical del momento” ya era parte de su realidad. Y ante eso, no tenía competencia.Aunque quizás, los nombres de los cantantes populares de la época, como Bing Crosby y Perry Como, lo asustaban. Y no porque estuviera jugando una carrera con ellos para saber “quién era el mejor en esto”, sino porque buscaba hacer shows diferentes; presentaciones que ni por si acaso “fueran más de lo mismo”.A decir verdad, muchas de sus canciones, con el ritmo, hablaban de su personalidad: era un artista con mucho humor. Era ocurrente para conseguir lo que quería y creativo con las palabras para conquistar al auditorio. Sin embargo, no había monólogos de risas que superen el impacto que generaba la proyección de su voz, la que –sin duda– se llevaba todos los aplausos finales.La musicalidad de su actuaciónA principios de los 50, la música pasaba por otra etapa, el rock and roll tenía todas las de ganar frente a un jazz organizado y tradicional, motivo suficiente para que, de a poco, la caída de ventas de los álbumes de Sinatra, dejara de ser una suposición. Tal situación lo llevó a probarse en una nueva vocación: la de ser actor.Quería desafíos actorales de verdad; retos de ficción que lo mantengan distanciado de su costado artístico con la música. Fue difícil al comienzo, porque no querían saber nada de esa faceta que decía tener, hasta que un día, improvisando frente al presidente de Columbia Pictures, definió uno de sus personajes más importantes: Maggio, para la película De aquí a la eternidad.Lo que quizás no se imaginó con Maggio, un borracho que debía enfrentarse a un hombre en una taberna, es que le daría su primer Óscar como Mejor actor de reparto. Sin duda, un buen arranque para un cantante por el que casi nadie daba fichas. Desde entonces, el séptimo arte lo recibió con los brazos abiertos, hasta los años anteriores a su partida. Más de 50 películas en su haber confirman que en él , “parar” no era una opción.

Los compases de la actuación no lo distraían de la música, al contrario, le abrían la mente a nuevas ideas. De Sinatra, surgió la creación de los álbumes conceptuales: una serie de canciones con una temática central, como en las películas. Pero su interés por estar a la vanguardia y hacer las cosas distintas requerían de una libertad que no todos los sellos discográficos le daban. Ante esa disyuntiva, creó uno propio: Reprise Records.Reprise grabó muchos éxitos, suyos y otros artistas. Uno en particular fue el disco que hizo junto al compositor de bossa nova, Tom Jobim, en 1967. A Sinatra le gustaba reinventarse todo el tiempo. Los estilos musicales que exploraba en los duetos que hacía, redoblaban esa característica en él. Tal es así que en 1993, grabó –aunque ya no con su compañía discográfica– junto a artistas como Aretha Franklin, Julio Iglesias, Bono (de U2), Tony Bennet, entre otros, un álbum histórico para la industria de la música: Sinatra Duets.Sinatra sabía que en su destino tendría más aciertos que fracasos. Al menos con lo que le gustaba hacer. La vida le hizo un guiño pese a sus desaciertos y lo mantuvo en la boca de todos hasta después de su muerte. No hubo década en la que no se hablara de él y del trabajo que lo reafirmaba en su puesto de “el mejor de todos los tiempos”.

Elvis Presley:

Canciones con historia: “El rock de la cárcel”. Elvis Presley

Cuando hablamos del rock nos referimos a uno de los fenómenos musicales más importantes del siglo XX. Un ritmo originario de EEUU, que nace de las raíces profundas de su música más popular, en particular del blues, también del gospel y el country, e incluso del jazz. A pesar de sus vínculos con la música “negra” es muy curioso que en sus inicios se adapte a una estética “blanca”, lo que provoca más de un rechazo y situaciones conflictivas. No debemos olvidar que estamos en unos años de fuerte segregación racial.

El rock era algo más que música, era un ritmo trepidante que suscitaba grandes pasiones, un baile que desata el furor entre los jóvenes, ¡¡era energía en estado puro!! Una época en que las grandes compañías discográficas, ante el declive de la música country, intentaban descubrir cantantes que transmitieran “sentimientos blancos” con “fuerza, voces y corazones negros”. Así nacieron Roy Orbison, Jerry Lewis, Johnny Cash y Carl Perkins, verdaderos “pioneros e impulsores del rock” junto a Chuck Berry. Sin embargo, con las primeras y fulgurantes estrellas ocurría un hecho muy curioso: pronto surgía otra nueva que les disputaba el “trono”. ¡¡Era tanta la calidad!! Ahora bien, cuando hablamos de rock and roll hay algo que permanece en el tiempo, siempre nos viene a la mente un nombre: Elvis Presley.

Corría el año 1956, acababa de fallecer el malogrado y genial actor James Dean, un mito para la juventud por el inconformismo que transmitía en películas como “Al este del Edén”, “Rebelde sin causa” o “Gigante”, y es entonces cuando comienza a sonar el nombre de Elvis Presley, un cantante muy joven que solo con su presencia y movimientos “pélvicos” sobre el escenario provocaba una histeria colectiva difícil de controlar. Su estilo de música, no muy bien acogido al principio por los “puristas” que lo consideraban “decadente”, encajaba a la perfección con el nuevo fenómeno del “rock and roll”. No hubo tiempo ni siquiera para entrar en discusión, fue toda una “explosión”: ¡¡Había nacido “El Rey”¡¡ ¡¡El Rey del rock!!

Elvis Presley comenzó su andadura participando en los grandes espectáculos de música country, y es en uno de ellos donde deslumbra con su tema “Heartbreak Hotel”. Fue tal el éxito entre las masas de quinceañeras que en muy poco tiempo llega a lo más alto de las listas de éxito, al tiempo que surge por primera vez el fenómeno “teenagers”, jóvenes fans entre 13 y 19 años, que personifican en Elvis a su nuevo ídolo. Su ascenso es imparable, todo lo que tocaba se transformaba en oro. ¡¡Era el verdadero Rey Midas!!

Son tantas las canciones de éxito que es muy difícil inclinarse por una: “Heartbreak Hotel”, “Love me Tender”, “Teddy Bear”, “Hound Dog”, “King Creole”, donde entra en la leyenda como “la voz negra de un cantante blanco”…….o cualquier otra de su primera época. Si he elegido “El rock de la cárcel”- “Jailhouse rock” es porque, además de alcanzar el nº 1 en un tiempo record (apenas dos semanas después de su aparición en las listas), está considerada por muchos como una de las 10 mejores canciones de rock y el primer videoclip de la historia. Una canción que le abre las puertas del cine de par en par con la película del mismo nombre, estrenada en 1957, y Elvis Presley de principal protagonista.


Elvis Presley interpretando “El rock de la cárcel”- “Jailhouse rock”, en la película del mismo nombre estrenada en 1957

Como actor de cine Elvis Presley fue bastante mediocre, y así sucedió con “El rock de la cárcel” de la que muchos dicen es su película menos mala. Su papel de Vince Everett, un personaje convicto que entra en prisión culpado de una pelea en un bar, algo muy criticado por la sociedad, estuvo rodeado de un cierto escándalo. En la cárcel aprende a tocar la guitarra, y una vez en libertad se pone a trabajar como camarero en un bar donde conoce a Peggy, buscadora de talentos de una discográfica que acepta grabarle una canción. A partir de ahí su salto al estrellato es inmediato, al tiempo que su carácter cambia de forma brusca y de ser una persona educada y cortés se transforma en un gran egoísta. La música, lo único que se salvaba en sus películas, marca la esencia y muestra como la fama pueden cambiar a las personas en función del entorno que le rodea.

“El rock de la cárcel” (Jailhouse rock)

Elvis Presley nació en Tupelo (Mississippi-EEUU) en 1935 aunque a los pocos años, en 1948, se trasladó a Memphis con su familia, uno de los centros de mayor actividad musical del país.

Con tan solo 19 años, el productor Sam Philips, cazador de talentos y propietario de la discográfica Sun Records, que había descubierto a figuras como Carl Perkins, Jerry Lee Lewis y Johnny Cash, decide editarle sus primeros temas, y le invitan a un programa de radio de música country, Louisiana Hayride, muy conocido por emitirse en más trece estados. Su popularidad va en aumento entre un público ávido de nuevos valores, y hace que su representante, el famoso coronel Parker, y la reconocida firma RCA sellen un contrato discográfico que duraría más de dos décadas. Corría el año 1955.

El año siguiente, 1956, es el año clave en la carrera de Elvis. Lanza su espléndido tema “Heartbreak Hotel” que acaba siendo su primer disco de oro. A partir de entonces todo fue rodado, sale su primer LP y se compromete por siete años con la Paramount, el no va más, junto a la Metro Goldwyn Mayer, de los estudios cinematográficos. Necesitaban un ídolo juvenil y que mejor que Elvis, que estaba arrasando en todos sus conciertos. Sus apariciones televisivas se convierten en habituales y su ascenso a nivel mundial se hace imparable. Sin embargo, no todo son parabienes; algunos sectores, los más conservadores de la sociedad, se oponen con fuerza inusitada no solo a su forma de interpretar sino también a su música, a la que califican de inmoral, a sus movimientos de cadera, insinuantes, muy sensuales, y le intentan desprestigiar; algunos le comienzan a llamar Elvis Pelvis en vez de Presley por sus excitantes movimientos pélvicos. Ese año 1956 termina con el estreno de su primera película “Love me tender” a la que seguirán muchas más. Se convierte en una máquina de ganar dinero, y al año siguiente compra en su propia ciudad de Memphis la que luego sería su gran mansión de Graceland, que a su muerte, y hasta hoy, es un verdadero templo de peregrinaje para sus fans.

En 1958, en su momento álgido, sucede lo que para muchos es el momento más crítico de su carrera: es llamado por el ejercito de su país para cumplir sus deberes en Berlín, donde conoce a la que luego sería su mujer, Priscilla Ann Beaulieu, con la que se casaría nueve años más tarde. Se licencia a los dos años, reanuda su carrera, consigue alzarse con varios números 1 y rueda varias películas que le desorientan un poco en su trayectoria musical, y poco a poco el “fenómeno Elvis” se empieza a “desinflar”, algo que coincide con el auge de la “invasión” del nuevo fenómeno musical protagonizado por “The Beatles”. Su popularidad baja, se ve inmerso en una crisis artística que le dura varios años, hasta que en el año 1968 protagoniza un espectáculo televisivo que le sube de nuevo a la fama. No dura mucho, y en los primeros años de la década de los 70 vuelve a caer, esta vez en su etapa más baja no solo desde el punto de vista creativo, sino que se ve agravada por su adicción a las drogas, y opta por recluirse aislado de todo y de todos en su mundo particular de su mansión de Graceland. Su imagen sufre un fuerte deterioro, luce trajes cada vez más estrambóticos, y, con un sobrepeso más que evidente, su estrella entra en un declive sin retorno.

Aunque oficialmente fallece en 1977 de un ataque al corazón, casi nadie duda de que fue a causa de sus muchos excesos. A pesar de todo, Elvis Presley siempre ha sido reconocido por el mundo de la música como uno de sus iconos del siglo XX y una de las figuras más importantes de la historia del rock.

Mike Stoller y Jerry Leiber, con Elvis Presley en el centro de la imagen, autores de “El rock de la cárcel”- “Jailhouse rock”

“El rock de la cárcel” es una canción creada por Jerry Leiber y Mike Stoller, la pareja de compositores más brillante de la música popular americana, autores muy reconocidos por otros grandes éxitos como “Hound dog”, “Stand by me”, “Kansas City”, “Spanish Harlem, …… y que también trabajaron para importantes artistas, aparte de Elvis, como The Drifters, Ben E. King, The Coasters …… Alcanzó el nº 1 en un tiempo record; en EEUUU en poco más de 15 días y en Inglaterra entró directamente en el número 1, siendo el primer single de la historia de la música de Gran Bretaña que lo conseguía. Se han hecho innumerables versiones entre las que destacan las realizadas por Bruce Springsteen, Rod Stewart, Queen, además de un largo etcétera de artistas que han rendido tributo a uno de los temas legendarios de la historia del rock. Su popularidad en España también fue muy alta, no solo la versión del propio Elvis; sus versiones en castellano, en particular las de Enrique Guzmán y Los Teen Tops fueron muy tarareadas en unos años en que el dominio del inglés era muy escaso en nuestro país. También Miguel Ríos hizo una estupenda versión aunque bastantes años más tarde cuando ya tenía su carrera consolidada.

Hay una anécdota muy sabrosa contada por Sam Philips, su productor en Sun Records de aquellos primeros años del rock donde los blancos tenían el dinero y los negros hacían la música más emocionante, aunque sin ser capaces de convertirla en un espectáculo de masas. Estados Unidos era un país dividido desde el punto de vista racial, y los cantantes negros tenían muy pocas oportunidades de triunfar o ser populares. Fue entonces cuando Sam Phillips dijo la famosa frase “si pudiera encontrar un hombre blanco que cantara con el sentimiento negro haría un millón de dólares”. Al poco tiempo tuvo la enorme suerte de encontrar aElvis Presley, la imagen en la que se reflejaron muchos jóvenes americanos.

Es justo reconocer que el impacto internacional del “rock and roll” se debió en gran medida a las películas de Hollywood, que al contrario de muchas emisoras de radio, más conservadoras, le dieron el gran impulso. También la televisión contribuyó mucho, aunque tardaron más tiempo en emitir programas completos de rock. No hay más que recordar lo que ocurrió en el famoso programa de Ed Sullivan cuando éste invitó a Elvis Presley con la condición de que vistiera de smoking y de que la cámara se mantuviera siempre por encima del nivel de su cintura. ¡¡Tal era la fuerza y la fama de la que venía precedido!!

Elvis Presley, Johnny Cash, Carl Perkins y Jerry Lee Lewis cuando formaron de manera puntual el grupo The Million Dollar Quartet

Elvis Presley tuvo mucha competencia en esa especie de duelo por demostrar quien era “el rey del rock”. Quizás su rival más importante fue Jerry Lee Lewis, el único entre los “grandes como Chuck Berry, Little Richard o Carl Perkins que le pudo disputar el cetro. Tocaba el piano como los ángeles pero su lado salvaje, muy en línea con el del propio Elvis, escándalos, adiciones, fugas, … le marcaron de por vida. En cuanto a Chuck Berry, el primero en introducir la guitarra como instrumento principal, contaba historias parecidas con las que los jóvenes comulgaban, enfatizando en el conflicto generacional e insinuando temas tabúes como el amor adolescente. Gran compositor, tenía otro “problema”: era negro, y los negros no tenían la misma difusión comercial que los músicos blancos, una de las razones por las que Elvis se encumbró con rapidez, tenía voz de negro pero cantaba para los blancos. Se convirtió en el más grande a base de éxitos “negros”: That’s All Right Mama (1954), Good Rockin’ Tonight (1955), Mystery Train (1955). Luego empezó a moverse hacia material más “blanco” con “Blue Suede Shoes” (1956) de Carl Perkins , “Heartbreak Hotel” (1956), quizás su obra maestra vocal, “Hound Dog” (1956), “Don’t Be Cruel” (1956), una canción donde regresa con su alma “negra” y uno de sus mayores éxitos, para terminar con “Jailhouse Rock”- “El rock de la cárcel” (1957), una de las mejores canciones de rock, y posiblemente la última grande como rockero. Más tarde, cambió a melodías suaves, más parecidas a viejas canciones italianas, seductoras, similares a “Love Me Tender” (1956) y tantas otras que le siguieron. El gran éxito de Elvis fue abrir una brecha para que otros cantantes interpretaran la música de los negros; los rockeros blancos eran por fin tolerados y promocionados por las grandes compañías discográficas con un estilo que éstas definieron como “rockabilly”, un estilo que cantaban de forma tartamudeante, como si tuvieran hipo, acompañados por un pequeño grupo de voces y un frenéticoritmo de guitarras. El rock and roll se transforma en un género basado en la guitarra y un pequeño conjunto de voces en lugar de la típica orquesta que era lo más habitual. ¡¡El el rock enfatizaba el ritmo, no la armonía!! Esta generación de rockeros blancos derriba mitos, la guitarra destrona al piano, y los cantantes comienzan a interpretar sus propias canciones, unas canciones que eran la simulación de una explosión de lujuria.

El rock and roll fue en cierta manera una consecuencia de lo que estaba sucediendo en la sociedad americana: grandes cambios en la educación, una amplia difusión de la radio que empezaba a tomar un papel preponderante, la aparición del tocadiscos automático con sus discos de 45 RPM, un aumento del consumismo y una mayor integración racial, que junto a la revolución sexual a la que el rock dio el impulso definitivo, son el resultadode la nueva sociedad que emergía. El poder “revolucionario” del rock excedía por mucho a cualquier movimiento político o cultural que le había precedido.

Cuando alguien como Elvis Presley consigue ser recordado y su tumba visitada día a día; cuando alguien sigue siendo imitado y venerado, es una forma de reconocer que nos encontramos ante una leyenda. Sus canciones son motivo de admiración y su estilo una marca.“El rock de la cárcel” es todo un clásico y Elvis Presley es sin duda un mito viviente. Uno de los mayores elogios fue el que le dedicó John Lennon, el gran compositor e intérprete de The Beatles: “Nothing really affected me until I heard Elvis. If there hadn’t been an Elvis, there wouldn’t have been the Beatles” / (Nada realmente me afectó hasta que escuché a Elvis, sino hubiera habido un Elvis, no hubieran existido The Beatles)

The Rolling Stones

Su comienzo:

La historia de los Rolling Stones comenzó con Mick Jagger y Keith Richards, quienes tenían una amistad desde muy temprana edad y que por razones de mudanza habían perdido el contacto, sin embargo logran reencontrarse en el año 1960. A través de largas y amenas conversaciones mostraron su pasión por la música. Cabe destacar además que Jagger se dedicaba a pasar sus ratos libres cantado con una agrupación amateur llamada Little Boy Blue and The Blue Boys que Dick Taylor lideraba. Keith Richards decide unirse más tarde a dicha agrupación.

THE ROLLING STONES

Por otro lado, tenemos a Brian Jones, quien pertenecía a la banda The Ramrods, este al llegar a Londres, participó junto al grupo Blues Incorporated, con deseos de formar una banda de R&B, publicó un anuncio en los clasificados del semanario Jazz News, con lo cual logró captar a los músicos Geoff Bradford y al pianista Ian Stewart. El conjunto musical resultante, tuvo una presentación en el Ealing Jazz Club, causando una buena impresión en Keith, lo cual se tradujo en la posterior integración de Richards a la banda. Dos años después, Bradford y Taylor, abandonaron la agrupación, y en el mes de abril fundan la banda The Rolling Stones junto a Brian Jones, Ian Stewart y Dick Taylor, cuyo nombre proviene de una idea que tuvo Jones, basándose en una canción de Muddy Waters llamada “Rollin’ Stone”.

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